Cuentan los mayores que, en tiempos pasados, algunos comuneros subieron hasta una parte del cerro, que es similar a una pirámide, y se encontraron con un sendero, que llevaba hasta una laguna de gran poder, que tenía un tamaño, aproximadamente igual a la mitad de la plaza de Cohetando Centro. Actualmente, solo queda un chuquial que representa los vestigios de aquella riqueza natural. Allí, cerca de esta laguna crecía una abundante vegetación, principalmente el carrizo que se empleaba para construir las flautas. Pero, esta laguna era muy celosa, no permitía que se cortaran las cañas, y se tenía que echar remedio, hacer el brindis, cortarla y sacudir todo el granizo que el carrizo trae por dentro, ese granizo tenía que quedarse en el cerro; si lo traían llovía fuertemente acompañado de tempestad y granizadas. Desde entonces se le dio el nombre de Cerro el Flautal a este Sitio Natural de Poder.
Según don Manuel Daza (Sabedor Ancestral), relata que en este lugar se encuentra la sabiduría de los médicos tradicionales, porque allí, por medio de las plantas se recibe el don de curar enfermedades. Pues, un día escucho una voz que lo llamaba, de pronto sintió un inmenso deseo de subir al cerro y fue así, como guiado por esa voz llego hasta la laguna encantada. Estando en ese lugar la Laguna le hablo, le enseño como curar y le mostro donde encontrar las plantas medicinales adecuadas. Pero, se debe tener cuidado, no todos pueden subir al cerro, porque su espíritu es tan celoso, que cuando alguien extraño sube, llueve muy fuerte, caen truenos y relámpagos. De esta manera, no deja entrar a la gente, y si alguien logra coger camino, el cerro lo engaña y no lo deja salir.